La selección de Túnez, conocida como las Águilas de Cartago, es una de las selecciones más constantes del fútbol africano. Su mayor logro continental fue la conquista de la Copa Africana de Naciones 2004, torneo que organizó como país anfitrión y donde venció a Marruecos en la final, obteniendo el primer y único título africano de su historia.
Además, Túnez ha participado en la Copa Africana de Naciones en más de 20 ediciones, alcanzando regularmente las fases eliminatorias. A nivel mundial, ha clasificado a la Copa del Mundo en seis ocasiones (1978, 1998, 2002, 2006, 2018 y 2022), siendo una de las selecciones africanas con mayor número de presencias mundialistas.
El estilo de juego de Túnez se caracteriza por su orden táctico y disciplina defensiva, con líneas compactas y una estructura sólida en el mediocampo. Históricamente, la selección ha priorizado el equilibrio colectivo, lo que le ha permitido competir con regularidad frente a selecciones físicamente más potentes del continente africano.
En fase ofensiva, las Águilas de Cartago apuestan por ataques bien elaborados y transiciones controladas, evitando partidos de ida y vuelta. Este enfoque pragmático ha sido clave en torneos internacionales, donde Túnez suele mantener marcadores ajustados y un alto nivel de competitividad en encuentros de eliminación directa.
La Fédération Tunisienne de Football (FTF) es el organismo responsable del fútbol masculino en el país. Fundada en 1957, un año después de la independencia nacional, está afiliada a la FIFA y a la CAF, y gestiona tanto la selección absoluta como las competiciones domésticas.
A nivel estructural, la FTF ha impulsado el desarrollo del fútbol local a través de la Ligue Professionnelle 1, considerada una de las ligas más competitivas del norte de África. La estabilidad institucional y la experiencia internacional han permitido que Túnez mantenga una presencia constante en torneos africanos y mundiales.