El capítulo más glorioso de Cienciano se escribió a nivel internacional. En el año 2003, el club asombró a todo el continente al coronarse campeón de la Copa Sudamericana, derrotando en la final al gigante argentino River Plate. Esta gesta sin precedentes lo convirtió en el único equipo peruano en la historia en ganar un torneo oficial de la CONMEBOL, un hito que permanece inigualable.
Para confirmar su estatus de leyenda, al año siguiente, en 2004, Cienciano disputó y ganó la Recopa Sudamericana. En un partido memorable jugado en Estados Unidos, venció por penales a Boca Juniors, el entonces campeón de la Copa Libertadores. A estos títulos internacionales se suman el Torneo Clausura de 2001 y el Apertura de 2005 y 2006 a nivel nacional.
El estilo de Cienciano está indudablemente ligado a su localía en el Estadio Inca Garcilaso de la Vega, ubicado en los más de 3,300 metros de altitud del Cusco. El equipo ha hecho de la altura una fortaleza inexpugnable, basando su juego en un despliegue físico impresionante, con presión alta y un ritmo vertiginoso que ahoga a sus rivales, especialmente a los que no están aclimatados.
Históricamente, el «Papá» se ha caracterizado por su espíritu combativo y un corazón inquebrantable. Más allá de un sistema táctico específico, la identidad del equipo se fundamenta en la entrega total, la solidez defensiva y un ataque directo y contundente. Esa mística, forjada en sus noches de gloria continental, es un sello que el equipo busca imprimir en cada apasionante partido.
Fundado en 1901, tiene sus raíces en el Colegio Nacional de Ciencias del Cusco, del cual toma su nombre. Es una de las instituciones deportivas más antiguas y con mayor tradición del país. Su camiseta roja y el lema «Sí se puede» se convirtieron en símbolos de fe no solo para los cusqueños, sino para todo el Perú durante su epopeya sudamericana.
El Cienciano del Cusco trasciende lo deportivo; es un fenómeno social y cultural en toda la región. Representa la herencia del Imperio Inca y la fuerza única de su gente. Ser hincha del «Papá» es una muestra de identidad regional y un recordatorio permanente de que, desde el corazón de los Andes, se puede llegar a la cima del continente y hacer historia.