Desde la temporada reciente, el formato de la Copa Libertadores cambió: ahora participan 32 clubes en la fase de grupos, en lugar de rondas preliminares más largas. Cada equipo juega seis partidos en la fase de grupos, tres de local y tres de visitante, contra rivales determinados por sorteo según el nivel del club y su ranking continental.
Los dos primeros de cada grupo avanzan directamente a octavos de final, mientras que los terceros pasan a la Copa Sudamericana. A partir de los octavos, el formato mantiene la estructura de eliminatorias a ida y vuelta, donde el marcador global define al clasificado. La final se disputa a partido único en sede neutral.
En la Libertadores existen 2 tipos de apuestas más comunes: las apuestas pre-partido y las apuestas en vivo. Las apuestas pre-partido son el tipo más tradicional y se realizan antes del pitazo inicial del partido. Su principal característica es la estabilidad de las cuotas al momento de ser colocadas, reflejando las probabilidades iniciales.
En cambio, las apuestas en vivo son relevantes una vez que el partido ya está en marcha. La diferencia clave es que las cuotas son dinámicas: se ajustan en tiempo real según los goles, tarjetas rojas o cualquier incidencia del juego. Esta volatilidad obliga a los apostadores a ser más analíticos y tomar decisiones rápidas durante el juego.
Una de las más emblemáticas es la que enfrentó durante años a Boca Juniors y River Plate, dos gigantes con una larga lista de duelos decisivos en semifinales y finales. El Nacional vs. Peñarol también tiene un papel destacado en la historia del torneo, representando una rivalidad histórica del fútbol uruguayo que se proyecta al escenario continental.
El enfrentamiento entre Palmeiras y Corinthians es otro clásico sudamericano. Además, en los últimos años han surgido nuevas rivalidades como Flamengo vs. Palmeiras, simbolizando el choque entre los proyectos más fuertes de Brasil. Asimismo, destacan duelos como River Plate vs. Flamengo o Boca Juniors vs. Santos.