La selección de Bélgica ha sido una de las más competitivas de Europa en la última década, alcanzando su mejor resultado mundialista con el tercer puesto en Rusia 2018. Este logro confirmó el nivel de su generación más talentosa. También ha obtenido clasificaciones sólidas en Eurocopas recientes.
Además, Bélgica ha participado regularmente en fases finales de grandes torneos, con jugadores que han recibido premios por su rendimiento. La selección fue número uno del mundo durante varias temporadas consecutivas. Su desempeño en la Nations League también la ha dejado cerca del título.
El estilo de Bélgica se caracteriza por su enfoque ofensivo, con una estructura táctica que busca explotar la calidad individual de sus estrellas. El equipo apuesta por el control del balón y las combinaciones rápidas. Sus mediocampistas generan superioridades constantes. Esta propuesta dinámica le permite dominar grandes tramos de los partidos.
En los últimos años, la selección ha incorporado variantes más equilibradas para fortalecer su sistema defensivo. La presión alta y las transiciones rápidas son claves en su modelo. Bélgica destaca por su capacidad para romper líneas con pases verticales. Gracias a este enfoque, se mantiene como un equipo competitivo.
La Real Asociación Belga de Fútbol ha impulsado un proyecto estructural centrado en la formación y en el desarrollo metodológico. La inversión en categorías juveniles ha permitido producir una generación de élite. Su planificación a largo plazo ha sido fundamental para su crecimiento.
El centro de entrenamiento en Tubize es el núcleo del proyecto deportivo, equipado con tecnología avanzada para potenciar el rendimiento. Allí se preparan jugadores y entrenadores bajo estándares modernos. La federación mantiene un enfoque en innovación y trabajo integral.