La selección de Japón, conocida como los Samuráis Azules, es una de las potencias del fútbol asiático. Ha participado en 7 Copas del Mundo, clasificándose de manera consecutiva desde 1998 y logrando superar la fase de grupos en varias ocasiones. Además, Japón ha ganado la Copa Asiática en 4 ocasiones, siendo su primer título en 1992.
Además de sus títulos en la AFC, Japón ha destacado en torneos juveniles y de desarrollo regional, lo que refleja la fortaleza de su sistema de formación. Su consistencia en competiciones internacionales ha consolidado su reputación como uno de los equipos más organizados y competitivos de Asia.
El estilo de Japón se caracteriza por un fútbol técnico y rápido, con gran énfasis en la posesión y el juego colectivo. Los jugadores destacan por su movilidad, precisión en los pases y capacidad para presionar alto al rival. La selección busca construir jugadas desde el mediocampo, aprovechando los desbordes de sus extremos.
Japón también se distingue por su disciplina defensiva, manteniendo una estructura sólida que dificulta los ataques del rival. Los delanteros japoneses son ágiles y saben encontrar espacios entre defensas cerradas. Esta combinación de organización, técnica y velocidad define la identidad de los Samuráis Azules.
La Japan Football Association (JFA) es la entidad responsable del fútbol masculino en Japón. Fundada en 1921, supervisa la selección nacional y organiza las ligas profesionales, incluyendo la J-League. La JFA ha invertido fuertemente en programas juveniles, academias y centros de desarrollo, garantizando la formación de talento desde temprana edad.
La institución también trabaja en la capacitación de entrenadores y árbitros, así como en la modernización de infraestructuras deportivas. Además, mantiene vínculos con clubes internacionales para que los jugadores japoneses adquieran experiencia en ligas competitivas. Estas acciones han permitido que Japón mantenga un nivel alto.