La selección de Países Bajos ha sido históricamente una de las más influyentes del fútbol mundial, alcanzando su mayor reconocimiento con la final de la Copa del Mundo de 1974. Ese torneo marcó un antes y un después en su historia futbolística. Desde entonces ha mantenido presencia constante en competiciones importantes.
Además, Países Bajos ha disputado finales de la Copa del Mundo en 1978 y 2010, y ganó la Eurocopa 1988. Varios de sus jugadores han recibido premios individuales por su rendimiento internacional. Su desempeño en la Nations League también demuestra competitividad. Todo esto reafirma su reputación como una potencia tradicional.
El estilo de Países Bajos se caracteriza por el famoso fútbol total, que combina presión alta y movilidad constante. Los jugadores participan activamente en todas las fases del juego, desde defensa hasta ataque. La creatividad individual se integra en un esquema colectivo sólido. Esta propuesta le permite dominar los partidos.
En los últimos años, la selección ha combinado su estilo ofensivo con variantes más modernas y equilibradas. Utiliza transiciones rápidas y explota la verticalidad de sus extremos y delanteros. Su plantilla joven aporta dinamismo y versatilidad táctica. Gracias a estas variantes, Países Bajos se mantiene como un equipo competitivo.
La Koninklijke Nederlandse Voetbalbond (KNVB) ha impulsado un proyecto integral centrado en la formación y el desarrollo metodológico. La inversión en categorías juveniles ha producido generaciones de jugadores talentosos. Su planificación busca coherencia entre cantera y selección absoluta.
El centro de entrenamiento en Zeist es el núcleo del proyecto neerlandés, equipado con instalaciones de alto nivel y tecnología avanzada. Allí se capacitan jugadores y entrenadores bajo un modelo unificado. La federación mantiene un enfoque innovador y orientado al rendimiento.