La selección de Panamá, conocida como La Roja, alcanzó el mayor hito de su historia al clasificar por primera vez a la Copa del Mundo 2018 en Rusia. Ese logro se concretó tras finalizar tercera en el Hexagonal final de la Concacaf, superando a selecciones históricas de la región y marcando un antes y un después para el fútbol panameño.
A nivel regional, Panamá ha tenido participaciones destacadas en la Copa Oro, donde alcanzó la final en 2005 y 2013, ambas perdidas ante Estados Unidos. Además, ha logrado consolidarse como una selección habitual en las fases finales del torneo, reflejando su crecimiento competitivo sostenido dentro del área centroamericana.
El estilo de juego de Panamá se caracteriza por un enfoque físico y estructurado, con énfasis en el orden defensivo y la intensidad en los duelos. Tradicionalmente, la selección ha priorizado mantener líneas compactas y disputar cada balón con agresividad, una identidad que le permitió competir de igual a igual frente a rivales de mayor jerarquía.
En fase ofensiva, La Roja apuesta por transiciones rápidas y acciones a balón parado, un recurso clave en partidos cerrados. Aunque no suele dominar la posesión, el equipo ha demostrado eficacia para capitalizar errores rivales y sostener resultados, especialmente en eliminatorias mundialistas y torneos de Concacaf.
La Federación Panameña de Fútbol (FPF) es el organismo responsable del fútbol masculino en el país. Fundada en 1937 y afiliada a la FIFA desde 1950, administra la selección nacional y las competiciones locales, además de coordinar el desarrollo de entrenadores, jugadores y árbitros.
En los últimos años, la FPF ha enfocado sus esfuerzos en fortalecer la planificación deportiva y la presencia internacional de Panamá. La experiencia mundialista y la continuidad en torneos regionales han permitido elevar el nivel competitivo del equipo, consolidándolo como una selección respetada dentro de Concacaf.