El logro más destacado de Cusco FC en su palmarés es el campeonato de la Liga 2 (Segunda División) obtenido en el año 2022. Este título les permitió regresar de manera inmediata a la máxima categoría, demostrando resiliencia y una excelente planificación deportiva tras haber perdido la categoría el año anterior.
Bajo su antigua denominación de Real Garcilaso, el club tuvo un impacto inmediato en la Liga 1, logrando el subcampeonato nacional en 2012, 2013 y 2017. Estas campañas, junto con múltiples clasificaciones a la Copa Libertadores y Copa Sudamericana, lo posicionaron como uno de los equipos peruanos con mayor presencia a nivel internacional.
El estilo de Cusco FC, al igual que otros equipos de la región, se fundamenta en su impresionante fortaleza como local. Disputando sus partidos en el Estadio Inca Garcilaso de la Vega, a más de 3,300 metros de altura, el equipo impone un ritmo de juego muy dinámico y de alta presión que busca someter físicamente a sus oponentes desde el primer minuto.
Tácticamente, los «Guerreros Dorados» suelen ser un equipo con vocación ofensiva en casa, caracterizado por su juego vertical y la búsqueda constante del arco rival. Como visitante, se muestran como un equipo más pragmático y ordenado, capaz de adaptarse a diferentes contextos para sumar puntos valiosos que complementen su dominio en la altitud del Cusco.
El club fue fundado en 2009 bajo el nombre de Real Garcilaso y tuvo un ascenso extraordinario, ganando la Copa Perú en 2011 y llegando a la primera división en tiempo récord. A finales de 2019, la directiva decidió renombrar la institución a Cusco Fútbol Club, con el objetivo de crear una identidad más fuerte y unificadora con toda la ciudad imperial.
La institución se enorgullece de su moderna infraestructura y su modelo de gestión profesional, siendo uno de los clubes pioneros en el desarrollo de instalaciones propias en el Perú. Vistiendo sus característicos colores negro y dorado, Cusco FC representa una nueva era del fútbol cusqueño.