Sport Boys forma parte del selecto grupo de campeones nacionales, habiendo ganado el título de la Primera División del Perú en seis ocasiones (1935, 1937, 1942, 1951, 1958, 1984). Su primer campeonato en 1935 lo convirtió en el primer equipo de un puerto en ganar la liga. Estos trofeos lo consolidan como el cuarto equipo más laureado en la historia del fútbol peruano.
Además de sus títulos en la máxima categoría, el club ha demostrado su grandeza superando momentos difíciles, logrando el campeonato de la Segunda División en tres oportunidades (1989, 2009, 2017). Cada uno de estos ascensos fue celebrado como un título de primera, demostrando la increíble conexión entre el equipo y su gente, que alienta al equipo con mucha pasión.
El estilo de Sport Boys trasciende lo táctico; se define por un concepto intangible pero fundamental en el Callao: la «garra chalaca». Este término se refiere a un juego aguerrido, valiente, pillo y lleno de corazón, donde la entrega y el amor por la camiseta son innegociables. El equipo es conocido por su espíritu combativo y por nunca dar un partido por perdido.
Jugando en el Estadio Miguel Grau del Callao, con el apoyo incondicional de su gente, «La Misilera» se hace especialmente fuerte. La presión de su hinchada y la mística del puerto suelen inspirar al equipo a mostrar su mejor versión. Históricamente, Sport Boys ha sido un equipo que prioriza el buen trato del balón, combinado con la lucha y el coraje característicos de su ADN.
Fundado el 28 de julio de 1927 por un grupo de entusiastas jóvenes del Callao, Sport Boys se convirtió rápidamente en un fenómeno social y el símbolo indiscutible del primer puerto. Su icónica camiseta rosada, un color inusual y único en el fútbol peruano, es un emblema de identidad que sus hinchas visten con enorme orgullo y sentido de pertenencia.
Más que un club, Sport Boys es un patrimonio del Callao. A pesar de las dificultades económicas y deportivas que ha enfrentado a lo largo de su historia, sobrevive gracias a la lealtad de su gente. «El Boys» representa la alegría del barrio, la salsa y el fútbol, una mezcla cultural que lo convierte en uno de los clubes más icónicos del Perú.