Infantino, En El Centro de las Críticas Durante la Copa 2026: El 52% de Las Menciones Fueron Negativas
Gianni Infantino llegó a la Copa del Mundo de 2026 como el rostro institucional de la edición más grande en la historia del torneo.
Pero la exposición del presidente de la FIFA también vino acompañada de un desgaste de imagen. Un análisis de publicaciones online indica que el 52% de las menciones al dirigente durante el Mundial tuvieron tono negativo.
Según el relevamiento de Apuesta Legal, la percepción sobre el presidente de la FIFA ya era mayoritariamente crítica antes de la Copa.
En el período previo al Mundial, se registró un 47% de menciones negativas, frente a un 53% de menciones positivas sobre Gianni Infantino. Con el inicio de la competencia, ese escenario se agravó.
Uno de los episodios recientes que alimentaron esa negatividad fue la decisión de invitar a Donald Trump a la ceremonia final, ya que el presidente de Estados Unidos ha impuesto dificultades para el ingreso de delegaciones al país y mantiene un escenario de alta tensión diplomática con Irán.
Las Menciones a Infantino Se Disparan con El Inicio de La Copa
Entre el 10 y el 30 de junio, se concentró casi el 60% de todo el volumen analizado, con una suba de casi cinco veces en el promedio diario a partir de la víspera de la inauguración. Los mayores picos coincidieron con el arranque del torneo.
El aumento de la conversación se explica, en parte, por la dimensión inédita de la Copa de 2026. Esta es la primera edición con 48 selecciones, tres países sede y 104 partidos, disputados en Canadá, Estados Unidos y México.
El formato ampliado aumentó el alcance deportivo y comercial del torneo, pero también elevó la presión sobre la FIFA en temas como logística, desplazamientos, calendario e impacto ambiental.
Los Temas Que Impulsan Las Críticas Contra Infantino Durante La Copa
Una de las principales críticas a Infantino es ambiental. Reportes internacionales señalaron que el presidente de la FIFA asistió presencialmente a decenas de partidos y recorrió más de 50.000 kilómetros en jet privado durante las primeras semanas de la competencia.
Según una investigación atribuida a BBC Verify y BBC Sport, un avión vinculado a la FIFA y al dirigente habría realizado 27 vuelos en 17 días, con más de 66 horas en el aire.
El tema ganó fuerza porque la propia Copa de 2026 se disputa en distancias continentales.
A diferencia de Qatar, donde los estadios estaban ubicados relativamente cerca unos de otros, la edición actual exige desplazamientos entre ciudades de tres países.
Aun así, la imagen de un presidente de la FIFA cruzando el continente en jet privado abrió un frente de críticas ambientales, especialmente frente al discurso institucional de la entidad sobre sostenibilidad.
Otra fuente de desgaste provino de la selección de Irán. El capitán Mehdi Taremi criticó públicamente a la FIFA y a Infantino por las condiciones enfrentadas por el equipo durante el Mundial.
Según Reuters, Irán tuvo que cambiar su base de Tucson, en Estados Unidos, a Tijuana, en México, en medio de restricciones de viaje y tensiones diplomáticas con el gobierno estadounidense.
Jugadores y cuerpo técnico afirmaron que la selección no recibió un trato equivalente al de otros participantes.
El caso reforzó una crítica sensible para la FIFA: la distancia entre el discurso de inclusión global y la experiencia práctica de un equipo afectado por cuestiones políticas y logísticas.
Para parte de la conversación en redes, el episodio convirtió a Infantino en un blanco directo, no por una decisión deportiva específica, sino por representar a la entidad responsable de garantizar estándares mínimos de equidad entre las selecciones.
En Brasil, el desgaste también pasó por el arbitraje. La CBF envió un oficio a la FIFA para cuestionar la anulación de un gol de Vinícius Júnior en la victoria por 3-0 ante Escocia, por la fase de grupos.
La entidad brasileña cuestionó la intervención del VAR y expresó preocupación por los criterios adoptados en jugadas decisivas que involucraron a la selección.
Aunque Infantino no es responsable directo de una decisión arbitral, la repercusión del caso ayuda a explicar por qué el presidente de la FIFA aparece dentro de una conversación negativa más amplia.
En los Mundiales, las críticas al VAR, al arbitraje y a los protocolos de la competencia suelen recaer sobre la entidad organizadora. Como rostro más visible de la FIFA, Infantino termina absorbiendo parte de ese desgaste institucional.
Las pausas obligatorias para hidratación también entraron en el debate.
Infantino defendió que la medida tiene una motivación deportiva, y no comercial, pero la decisión generó críticas de jugadores, entrenadores y aficionados por interrumpir el ritmo de los partidos.
Para sus críticos, las pausas reforzaron la percepción de una Copa excesivamente controlada y moldeada por intereses externos al juego.
Presiones y Cuestionamientos a Lo Largo de La Copa
No toda la conversación, sin embargo, fue negativa. Infantino también apareció asociado a momentos positivos del torneo, como récords deportivos y celebraciones de grandes figuras.
Un ejemplo fue Lionel Messi, que se convirtió en el primer jugador en marcar en siete partidos consecutivos de Copa del Mundo.
Aun así, el conjunto de publicaciones indica que las menciones elogiosas o institucionales no fueron suficientes para equilibrar la percepción general.
Con un 52% de negatividad, Infantino pasó a ser visto en redes menos como el celebrador de la mayor Copa de la historia y más como la cara pública de sus contradicciones.
La lectura principal es reputacional. La Copa 2026 amplió el tamaño del producto FIFA, pero también aumentó la exposición de sus problemas.
En un torneo con más partidos, más sedes, más desplazamientos y más atención global, el presidente de la entidad se convirtió en el punto de convergencia de críticas sobre sostenibilidad, equidad, arbitraje y organización.
Para la FIFA, el riesgo no está únicamente en la imagen personal de Infantino, sino en que la negatividad en torno al dirigente puede funcionar como un atajo hacia una crítica más amplia a la gobernanza del fútbol mundial.
Aun así, el conjunto de publicaciones indica que las menciones elogiosas o institucionales no fueron suficientes para equilibrar la percepción general.
Aun así, el conjunto de publicaciones indica que las menciones elogiosas o institucionales no fueron suficientes para equilibrar la percepción general.
Con un 52% de negatividad, Infantino pasó a ser visto en redes menos como el celebrador de la mayor Copa de la historia y más como la cara pública de sus contradicciones.
La lectura principal es reputacional. La Copa 2026 amplió el tamaño del producto FIFA, pero también aumentó la exposición de sus problemas.
En un torneo con más partidos, más sedes, más desplazamientos y más atención global, el presidente de la entidad se convirtió en el punto de convergencia de críticas sobre sostenibilidad, equidad, arbitraje y organización.
Para la FIFA, el riesgo no está únicamente en la imagen personal de Infantino. Está en que la negatividad en torno al dirigente puede funcionar como un atajo hacia una crítica más amplia a la gobernanza del fútbol mundial.